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¿Qué es una startup? ¿Cuándo deja de serlo?

¿Qué aspectos definen mejor a este tipo de empresas?
02 julio 2020
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¿Qué es una startup? Esta pregunta es la que se hacen hoy en día muchas personas que no están familiarizadas o vinculadas con el ecosistema emprendedor. En los últimos años este término ha pasado de ser un anglicismo que únicamente se usaba al hablar de tecnología y Silicon Valley a pasar a ocupar un lugar importante y recurrente en los medios de comunicación.

Una startup en español podría denominarse también como una empresa de nueva creación o compañía emergente. Es decir, un proyecto empresarial diseñado desde cero para tener una gran escalabilidad en un intervalo de tiempo relativamente corto. Se trata de un concepto tradicionalmente asociado al mundo tecnológico.

Las startups se enfrentan a un alto riesgo e incertidumbre y tienen altas tasas de fracaso. Este tipo de empresas suele tener un período de vida muy corto y lo común es que luego pasen a transformarse en otra cosa. Según el barómetro de emprendimiento de 2019 del Ministerio de Economía y Empresa, la vida media de las startups españolas sería de poco más de 2 años.

La existencia de sus vecinas europeas no sería mucho más prolongada. Las compañías emergentes del Viejo Continente aguantarían un promedio de 2,4 años. Asimismo, acorde al Mapa de Emprendimiento de 2018 elaborado por Spain Startup- South Summit solo el 5% de las startups españolas llega a los 5 años de vida.

Las startups tienen un modelo de crecimiento bastante particular. Los ‘saltos evolutivos’ que consiguen suelen ser gracias a rondas de financiación. En estas operaciones levantan capital que pueden acaudalar o usar para hacer mejoras en el producto, la plantilla, ampliar sedes, internacionalizarse, etc.

Puede darse el caso de startups que hayan conseguido una manera de ‘financiarse’ o modelo de negocio donde no dependan de fondos externos y simplemente vivan del dinero de sus clientes y de ayudas públicas, pero también hay startups que están años sin facturar pero van subsistiendo a base de rondas de financiación.

 

La capacidad de reacción, clave para definir qué es una startup

Para definir lo que es una startup es clave hablar del concepto de ‘pivotar’. Los emprendedores que fundan este tipo de compañías suelen contar con unas hipótesis que tratan de validar antes de llevar sus proyectos al mercado. Esto implica corroborar que el producto o servicio que están ofreciendo realmente interesa y se ajusta a los clientes. La idea es adaptarse lo máximo posible a lo que ese público quiere o necesita.

Por este motivo, una startup que ha nacido con la base de una idea concreta puede cambiar y transformarse en algo totalmente diferente en tiempo récord. Esta escucha proactiva y feedback con los consumidores hace que las startups estén constantemente evolucionando. En este sentido, esto es una característica distintiva de las empresas emergentes frente a las empresas tradicionales. Las compañías que no son startups tardan mucho más tiempo en tomar decisiones y tiene estructuras menos flexibles que les dificultan estos cambios ágiles.

Una startup también ‘pivota’ cuando las circunstancias externas lo requieren. Por ejemplo, la crisis del coronavirus, ha hecho que muchas se vean obligadas a cambiar sus modelos de negocio y áreas de dedicación, ya que los anteriores habían dejado de tener sentido. Esta capacidad para hacer frente a vaivenes de todo tipo ha logrado que muchas empresas emergentes puedan superar la situación, algo que, para otras compañías tradicionales con apenas capacidad de reacción, no ha sido posible.

 

¿Qué no es una startup?

Al margen de todos los aspectos que hemos citado, hay otras consideraciones para definir lo que es una ‘startup’. Aunque una empresa nazca con esta etiqueta, hay varias cosas que pueden hacer que la pierda.

Una empresa emergente dejaría de serlo cuando se integra dentro de otra. Es decir, si se produce una adquisición o fusión, ya no se podría considerar como tal. La startup simplemente pasa a formar parte de otra empresa más grande que incluso puede ser un gigante corporativo.

La financiación sería otro criterio para excluir a una empresa de esta denominación. Si una compañía que tradicionalmente disponía de capital privado sale a bolsa y su capital empieza a ser público, también está alejándose de la definición de ‘startup’.

Además, hay que tener en cuenta el concepto de la temporalidad. Una compañía que ha empezado siendo una startup puede abandonar también esa categorización simplemente por el paso del tiempo.

Es decir, resulta complicado que una empresa que ha sobrevivido un largo período a base del capital privado y cerrando rondas de financiación -llegando a superar la década de vida- pueda contemplarse dentro del concepto. En este sentido, no hay ningún criterio que marque un límite temporal, pero la lógica nos indica que la veteranía es un aspecto que va en contra de la propia definición de startup.

¿Qué es una startup?-intelectium

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