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Spin-offs universitarias, la forma práctica de transformar conocimientos en innovaciones

Las spin-offs son aquellas empresas u organizaciones que se independizan de la entidad de donde surgen. Suelen ser creadas por empresas cuando un producto se aleja de su core-business, o por investigadores de universidades y/o centros de investigación.
26 septiembre 2019
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Para empezar, hay que definir lo que es una spin-off. Una spin-off es un proyecto surgido dentro de una empresa, universidad o centro de investigación, que se acaba “emancipando” de éste y constituyéndose como sociedad independiente. En el caso de las universidades, suelen ser iniciativas empresariales promovidas por sus propios miembros. Estas spin-offs pueden considerarse startups al uso, ya que tienen una base tecnológica sólida y albergan un componente de innovación clave. Se encuentran en la misma dinámica de búsqueda de financiación que cualquier otra startup.

Las OTRI (Oficinas de Transferencia de los resultados de una investigación) son los organismos encargados de que éstas spin-offs puedan constituirse como tal. Están adscritas a centros universitarios y centros públicos de investigación. Su principal misión es tender puentes entre los grupos de investigación y el sector productivo o el mundo empresarial. En España se llevan impulsando desde el 2001. Más adelante, en la Ley Orgánica 4/2007 del 12 de abril, se dio un gran avance en esta materia. Gracias a algunas modificaciones se rompió una limitación existente hasta entonces: que los profesores o personal de los centros no pudieran tener participaciones en estas empresas que sobrepasasen el 10% del capital social.

En 2011, se renovó la “Ley de la Ciencia” que permitía que los funcionarios pudieran pertenecer a consejos de empresas directamente relacionados con la actividad.

Una de las críticas que se hace a las spin-off universitarias españolas es su escasa capacidad de crecimiento. Las plantillas de estas spin-offs suelen ser de 9 empleados como mucho. Otra de las críticas comunes suele ser el poco dominio de las habilidades de gestión y administración de empresas. Esto se demuestra al ver los perfiles de los emprendedores presentes en estas compañías, que suelen tener perfiles más relacionados con la investigación o los sistemas informáticos, con pocos conocimientos y/o experiencia de negocio. Por eso mismo, no siempre es recomendable que un investigador esté a cargo de una startup como CEO, sobretodo si no tienen experiencia previa gestionando una empresa, a pesar de contar con un potente conocimiento científico o tecnológico del proyecto.

Centrándonos más en las spin-off universitarias, encontramos que cada universidad española tiene su propia normativa al respecto. Algunas no quieren entrar en el accionariado de las empresas que surgen bajo su ala y otras que sí lo quieren. Estas empresas una vez creadas, montadas y establecidas, deben cerrar un acuerdo de transferencia de tecnología con la universidad en la que han nacido. Los acuerdos pueden tener diferentes fórmulas dependiendo del especialista en la innovación específica. Hay centros que piden una cantidad cuando la explotación de una tecnología empieza a funcionar, otras que piden un porcentaje desde el principio, otras que exigen que se compre la licencia desde el inicio… Por eso, las universidades suelen ayudar a las spin-offs para que consigan financiación además de ofrecerles otras facilidades posibles para garantizar su supervivencia.

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