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Finanzas para emprendedores

A la hora de montar tu propia empresa una de las dificultades a las que te puedes enfrentar como emprendedor/a o pequeños empresarios es al tema de las finanzas, ya que muchas veces es la primera vez que nos “encontramos” con ellas.

Muchos emprendedores tienen (y deben tener) su foco puesto en la idea y el plan de negocio, pero sin llevar al día el tema financiero el futuro de tu proyecto puede estar en riesgo.

Para tratar de paliar esas carencias, Sebastián Barajas, Gloria Ribas y Patricio Hunt han escrito el libro “Las finanzas como instrumento de gestión de las pymes”, un manual sencillo y práctico para que los propietarios o gerentes de una pequeña empresa puedan interpretar sus datos económico-financieros.

Según explican los autores: “las finanzas son el mejor instrumento que tenemos en la vida empresarial para evaluar y poner racionalidad a cualquier negocio, de forma que las buenas ideas se conviertan en negocios sostenibles a largo plazo”.

Los autores defienden que aunque en el pasado la gestión financiera profesional y tecnificada sólo estaba al alcance de las grandes empresas, ahora está a disposición de cualquier tipo de empresa, incluidas las pequeñas y los emprendedores. Y es que las técnicas, herramientas y modelos de gestión financiera que han sido utilizados desde hace años en las grandes compañías están muy desarrollados y los autores afirman que prácticamente todas ellas se pueden adaptar y utilizar en la gestión de las pymes.

El libro se presenta, por tanto, como un manual en el que conoceremos esas técnicas, herramientas y modelos para adaptarlos a una pequeña empresa y que sus responsables puedan conocer si están aplicando una gestión financiera profesional.

El objetivo final del libro es que cualquier dueño de una pequeña o mediana empresa pueda responder a 5 preguntas clave y que pueden garantizar la supervivencia del proyecto:

  • ¿Tenemos un buen negocio?
  • ¿Cómo de solvente es mi empresa?
  • ¿Cuánta caja vamos a generar en los próximos cinco años?
  • ¿Cuánto vale mi negocio?
  • ¿Podemos comprarle la empresa a nuestro principal competidor?

El libro ya está a la venta editado por Libros de Cabecera y se puede solicitar tanto en versión física (con un precio de 18 Euros) como en versión digital (a 9 Euros) eneste enlace (ver libro).

LOS AUTORES

Sebastián Barajas

Sebastián Barajas

Es licenciado en Ciencias económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona y MBA por ESADE. Ha trabajado en empresas nacionales y multinacionales de consultoría y dirigido proyectos en las áreas de estrategia, finanzas corporativas, fusiones y adquisiciones, gestión del cambio, implementación de sistemas de información y desarrollo corporativo. Es socio director de Seisa (www.seisa.es), socio de Intelectium Consulting (intelectium.com) y socio director de Learningworks (www.learningworks.es).

Patricio Hunt

Patricio Hunt

Es Ingeniero civil por la Universidad de Buenos Aires y MBA por la FW Olin Graduate School of Business del Babson College de Boston. Ha trabajado para empresas multinacionales como ExxonMobil y Accenture, tanto en España como en Latinoamérica, en proyectos de estrategia, organización, finanzas, operaciones y sistemas. Es socio director de Intelectium Consulting y socio de Seisa (www.seisa.es).

Gloria Ribas

Gloria Ribas

Es licenciada en Economía y Ciencias empresariales por la Universidad de Barcelona, Bachelor of Science and Major Business por el Juniata College y MBA especializado en negocio internacional por el Babson College de Boston. Ha desarrollado su carrera profesional dentro del sector bancario, donde es experta en operaciones financieras complejas. Su carrera se ha forjado en Canadá, Estados Unidos, Países Bajos, Argentina y España. Es directora de financiación de activos en CaixaBank.

Tarde o temprano en toda empresa o proyecto se debe adoptar un sistema de evaluación que permita marcar unos objetivos y ver si se cumplen. Algo que cuando lanzamos una empresa muchas veces dejamos de lado ante la cantidad de frentes que tenemos delante. Pero estos sistemas se pueden implantar tanto para tareas concretas (lanzamiento de un producto o servicio, por ejemplo) como para evaluar nuestra evolución, la de los empleados (en lo que se denominan Planes de Carrera o Planes de Desarrollo Profesional, …), y muchas otras áreas que al final nos serán de gran utilidad.

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Existen mil sistemas de evaluación y lo cierto es que cada empresa debe adoptar el que mejor se ajuste a sus necesidades, pero siempre es bueno tomar ejemplo de sistemas que funcionan. Por ello, hoy traemos el sistema de evaluación que utiliza Google. Y no debe asustarnos que el referente sea una multinacional, porque al fin y al cabo es el mejor ejemplo de cómo empezar de cero y crecer.

Bajo el nombre de OKR (Objetives and Key Results – Objetivos y Resultados Clave) se esconde un sistema muy sencillo y simple que puede ser aplicado tanto a la empresa como a nivel personal para marcar objetivos o tareas a realizar.

El sistema OKR fue implantado en Google cuando la compañía apenas cumplía su primer año de vida por John Doerr (uno de sus primeros inversores y que lo adaptó de su anterior empresa Intel) y se aplica en todos los niveles de la misma, desde Larry Page al último empleado.

Su funcionamiento es sencillo. Se fija un Objetivo que debe ser ambicioso y al mismo tiempo que haga salir de la zona de confort, es decir, que suponga un esfuerzo o reto. Para valorar la consecución de ese Objetivo se definen una serie de Resultados Clave que deben ser medibles y concretos. Según el modelo de Google, cada Resultado Clave se mide con una escala de 0 a 1. Curiosamente el obtener un 1 no es necesariamente bueno, ya que significa que el Resultado Clave que habíamos marcado era demasiado fácil de obtener y no suponía ningún reto o mejora. La puntuación óptima se sitúa entre 0,6 y 0,7, si se obtiene menos de 0,4 es una tarea a investigar para conocer qué está pasando.

Cada empleado suele tener entre 4 y 6 Objetivos por trimestre y, aunque no son utilizados directamente para hacer promociones internas o subidas salariales, es un buen baremo para conocer la evolución de cada empleado desde su entrada en la compañía y su contribución a la misma, explican desde Google.

Un punto interesante es que todos los OKR de la compañía son públicos, incluidos los de la dirección con Larry Page a la cabeza, así como las puntuaciones que se han obtenido en cada Objetivo y  lo largo de los años. Esto aporta más transparencia a la organización y permite conocer cuáles son los objetivos de cada uno a la hora de pedir colaboración o sugerir nuevos OKR para el futuro.

En el siguiente vídeo se puede ver una larga explicación de Cómo funcionan los OKRs en Google a cargo de Rick Klau, de Google Ventures:

El 10 de octubre pasado leí un artículo muy interesante escrito por Rufo de la Rosa, emprendedor que anteriormente ha lanzado Edenes desde Wayra y ahora está liderando un nuevo proyecto.  Tengo que reconocer que lo de la “guapa de la discoteca” al lado de las palabras “financiación” e “intermediarios” captó poderosamente mi atención.  En el artículo, Rufo describe su opinión acerca de quienes intermedian entre emprendedores e inversores en la búsqueda de capital semilla. Y me gustaría iniciar una conversación virtual en torno a este tema.

Rufo tiene puntos muy buenos e interesantes, pero quizás, con todo respeto, también hay otros puntos en los que pienso que lleva menos razón, de forma constructiva.  Lo importante, como decía Rufo, es que saquemos en limpio qué hacer para conquistar a la guapa de la discoteca!

Entre las argumentaciones presentadas, se preguntaba: ¿pides a un amigo que te la presente o vas tú directamente?”; para concluir: “Creo que ya somos adultos y lo tengo claro: la mejor –o peor- carta de presentación siempre es uno mismo, y eso en la búsqueda de financiación son los fundadores”. Pero no podemos pensar que por lanzarnos o “entrarle” directamente a la rubia (o al revés, por qué no) sea de la manera que sea, sólo mostrando que somos auténticos, la rubia (o la morena, que para gustos justamente los colores) caiga rendida a tus pies…  A mí la experiencia, si de verdad quiero conseguir el éxito, en cambio, me dicta hacer lo contrario… Y sobre todo tratar de averiguar algo más acerca de ella. Vamos que si tengo la suerte de conocer a un amigo de la guapa, no dudo en pedirle que me la presente para tener un punto de apoyo, de información y preparación, y por lo tanto, más posibilidades de éxito.

Pero en el fondo creo que esa no es la pregunta correcta… No es tan importante cómo llegas a presentarte a la guapa de la discoteca, lo importante es “qué” le presentas… Y cuando digo “qué” me refiero a la combinación de la personalidad del emprendedor, la fortaleza de su equipo y el proyecto de negocio.  Si vas todo desalineado, no te sabes expresar, y encima lo que cuentas es confuso, es irrelevante que vayas solo o acompañado de Bill Gates (bueno, si es de Bill Gates entonces puede que cuente…). Por lo tanto, la pregunta correcta creo que es esta otra: “¿He pensado, identificado, ideado y desarrollado la mejor estrategia posible para presentarme a la guapa de la discoteca y dejarla prendada de mí, de forma tal que ni siquiera me haga falta pedirle que se venga conmigo, porque ella querrá hacerlo por si sola?”. Y a esto le siguen otras preguntas… ¿Tenemos en el equipo los conocimientos y la experiencia suficiente como para desarrollar solos una estrategia ganadora?  Porque en estas cosas las primeras impresiones cuentan mucho.  Y en España no hay todavía tantos inversores, y las noticias vuelan entre los pocos que formamos un ecosistema relativamente pequeño.  Todo se sabe y se comparte en cuestión de días e incluso horas.  “El proyecto es bueno pero el equipo está muy verde”.  “No saben ni cuanto dinero han invertido hasta ahora”.  “Te presentan unas métricas donde se ve que invierten 10 en marketing y solo recuperan 5 durante la vida útil del cliente… ¿es que no se miran lo que presentan?”.  Son algunas de las miles de frases que vengo escuchando de otros inversores luego de las reuniones con emprendedores.

Ahora bien, si al final concluyes que vas a necesitar ayuda, lo que se vuelve crucial es a quién se la pides.  El ecosistema español del entrepreneurship está evolucionando rápidamente.  Ahora los emprendedores tienen bastante más opciones que antes, desde incubadoras hasta aceleradoras, gente que organiza pledge funds, consultores, freelancers, etc.  En definitiva, todos ellos intermedian en un sentido o en el otro.  Pero lo importante no es tanto en qué parte de la cadena de valor se encuentren, sino el valor que te agregan.  De poco sirve una incubadora si sus mentores son solo una foto en la página Web (y de paso todos los mismos que los de otras fotos de varias incubadoras).  El problema de cualquier ecosistema en formación y desarrollo es que se mezclan peras con manzanas, profesionales con “trileros”, gente con experiencia con otros poco experimentados. Y a río revuelto…

Ahora que estoy buscando piso, y pienso que al final le voy a tener que pagar a lo que Rufo define como “intermediario”, y teniendo en cuenta que al final aunque el dinero se lo entregue el vendedor, saldrá de mi bolsillo, solo por el hecho de que me “mostró” el piso… ufff, no puedo dejar de coincidir con él.  Vaya mercado más ineficiente el de los pisos, que todavía permite que una inmobiliaria gane pasta solo por hacer “introducciones”.  Internet se cargó los clasificados de los diarios pero no pudo eliminar las inmobiliarias… Sin embargo, “vender” una startup a uno o varios inversores, lamentablemente, involucra muchos más procesos mentales que el de hacer introducciones para la venta de un piso. Y si no, pregúntenle a Diego Mariño, cuyo post “Ponga una Helena en su Startup”, aún me sigue emocionando cada vez que lo leo. Helena, by the way, colaboró (y vean que no uso expresamente la palabra “intermedió”) luego exitosamente en la ronda de Ducksboard y en la de Marfeel…

En el caso de Intelectium, porque en algún momento había que poner la tanda publicitaria, sí que tiramos de histórico, y con orgullo, podemos decir que hemos ayudado a más de 100 startups (y no tan startups) a conseguir más de 50 millones de euros de financiación privada y pública. ¿Por qué repiten los emprendedores?, porque antes de contactar a un solo inversor trabajamos extensivamente en aspectos clave como el modelo de negocio, el análisis de las métricas, un plan financiero robusto (en esta área las limitaciones de los emprendedores suelen ser muy importantes, lo cual es crítico cuando hablas con inversores profesionales, porque los números son el lenguaje de los negocios), una presentación que cubra explícitamente los temas clave, resumen ejecutivo, práctica de presentaciones a foros de inversores, etc.  Y el rol de un buen “entrenador” en esta materia, continúa posteriormente y una vez conseguida la financiación, ayudando al emprendedor a evaluar con objetividad la marcha de su negocio y por lo tanto que la relación con la “guapa de la discoteca” sea idílica y dure muchos años.  Todo esto, evidentemente, no siempre es fácil y menos emprendiendo desde España.

En cualquier caso, y a pesar de todo lo dicho, creo entender lo que dice Rufo. Y creo que lleva razón, pero no por las cuestiones que esgrime, sino porque es difícil dar con buenos profesionales en este campo. Como es muy difícil hacer dinero en este oficio, la oferta de profesionales calificados es muy escasa y entonces sí que es mejor ir solo que mal acompañado.  Lo más probable es que des con un vendedor de pisos (con el mayor de los respetos), que como hay pocos pisos que vender se decidió a emprender en el área de “hacer introducciones entre emprendedores e inversores”. A menos que tu proyecto sea tan extraordinario y el equipo tan bueno que tengas la suerte de dar con una “Helena”, a quién le seduce fuertemente entrar a formar parte del mismo (que ya sabemos que de estos proyectos no hay muchos, pero haberlos los hay, o al menos en algún momento todos pensamos que hay uno que puede serlo).

Para concluir, “intermediarios” (Rufo dixit) los hay buenos y son pocos (entonces creo que les aplica mejor las palabras “consejeros”, “entrenadores”, “coaches”, etc.) y los hay malos (que me perdonen nuevamente los vendedores de pisos). Lo importante es que no porque hayas dado con uno malo pienses que todos lo son y te cierres a recibir ayuda de terceras personas. Cuánto más canas me salen (a la misma velocidad que caen, por cierto), más me convenzo de que hay una correlación muy fuerte entre la generosidad y el éxito (en este caso generosidad entendida como la capacidad de integrar y compartir un proyecto entre muchas personas apasionadas y apasionantes). Y si no, lean este artículo sobre lo que de verdad cambió el destino de Airbnb.

Rufo, no hard feelings! Lo importante es que la guapa de la discoteca se quede con nosotros y no si te la presentó un amigo o no. Y perdón por tanto romanticismo emprendedor. Un abrazo.

Patricio Hunt, socio-director de Intelectium. @patriciohunt.

Creditos fotos: Foto 1. Fotogramas. Foto 2. Blog de Cine. 

Gamificación

Imagen: meapeteciacontarte.com

La pregunta que se hacen todas las compañías a la hora de afrontar sus estrategias de marketing es cómo implicar a sus prescriptores. Ese concepto tan ansiado, el del engagement, está directamente unido a una técnica por la que muchas compañías están apostando: la gamificación.

La gamificación consiste en plantear estrategias basadas en el juego y el reto para favorecer determinadas aptitudes.  Puede aparecer como herramienta de coaching para mejorar la productividad y la comunicación interna en cualquier organización, como método de enseñanza, o como estrategia de marketing para invitar a clientes a que compitan en busca de beneficios, ya sean sentimentales (liderar un ranking, por ejemplo), o más materiales (regalos, etcétera).

Lo cierto es que cada vez se habla más de gamificación en negocios. Sin ir más lejos, el pasado 20 de septiembre se celebró el Gamification World Congress en Valencia, que reunió a directivos, profesionales del coaching y demás interesados en la materia. En este artículo publicado en Loogic, José Carlos Cortizo (co-fundador de BrainSins) reseña este evento y advierte de que aunque últimamente se hable mucho de esta técnica, la mayoría de las aplicaciones para móviles o web no están aún gamificadas. “Diseñar nuestro servicio integrando técnicas de gamificación nos permite diferenciarnos de otros servicios equivalentes y centrarnos en lograr una base de usuarios realmente fieles”, asegura.

La web Young Entrepreneur (que recomendamos seguir) publicó recientemente una mini-entrevista a Gabe Zichermann, experto en la materia. Zichermann cree que una empresa que utilice la gamificación no debe limitarse sólo a fidelizar a los clientes que ya ha captado, sino también conquistar a nuevos prescriptores. “Atraer clientes que ni siquiera nos conocen es también una intención primordial de las técnicas de gamificación. Se pretende crear un ciclo de prescriptores de calidad, y muchos de ellos llegarán por recomendación”.

Volviendo a nuestro país, podemos destacar la web Gamificación.com, creada por la consultoría de comunicación Canales, especializada en este tipo de estrategias. O este post de David Bonilla en el que que se recomiendan 7 plataformas en la red que crean juegos y monitorizan los resultados.

No hay que olvidar que un informe de Gartner publicado el pasado año concluía que, en 2015, más del 50% de las empresas utilizarán la gamificación como parte de sus procesos de innovación. Otro documento para consultar es el estudio Gamificación, expectativas y grado de adopción en España, más enfocado al marketing, pero interesante, también, para emprendedores.

Gabe Zichermann habla ampliamente sobre gamificación en este vídeo de TED: