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Las comunidades autónomas de españa más emprendedoras

Los jóvenes catalanes, canarios y aragoneses son los más emprendedores

El Informe Young Business Talents de 2017, realizado a través de más de 10.000 entrevistas a preuniversitarios entre 15 y 21 años, presenta las cifras de mentalidad emprendedora de los jóvenes españoles y europeos. 

En este sentido, si comparamos la actitud y tendencia hacia el emprendimiento de los jóvenes españoles frente a los europeos, encontramos que los españoles son los que menos presentan intención de emprender con un 37,53%, frente a Italia con un 43,15%, Portugal con un 51,31% y Grecia con un 51,32%.

A diferencia de la mayoría de europeos, en España hay más predisposición a trabajar como funcionarios acumulando un 26,79% o en el sector de la empresa privada con un 35,68%. En este sentido, la cuestión de “encontrar un trabajo para toda la vida” sigue siendo una cuestión de vital importancia y valoración por parte de la población española.

Gen emprendedor por comunidades autónomas

Liderando el ranking de las comunidades autónomas españolas más emprendedoras encontramos a Cataluña, región que acumula un 46,16%. De cerca encontramos a Aragón con un 43,48%, a las Islas Canarias con un 44,02%, Galicia con un 33,53%, Navarra con un 33,03% y Castilla-La Mancha con un 27,88%.

Por contra, la comunidad de La Rioja, aglutina el porcentaje más grande de atracción por el sector privado con un 51,72%, seguida de Cantabria con un 46,40% y de Madrid con un 42,56%.

Por último, si nos fijamos en los porcentajes más altos interesados por el empleo en el sector público, Castilla-La Mancha lidera con un 35,59%, cerca encontramos a Galicia con un 31,68% y a Andalucía con un 31,56%.

Ciudades españolas favoritas para trabajar

En el Informe de Young Business Talents, también quedan reflejadas las ciudades más atractivas para los españoles a la hora de trabajar. En este sentido, destacan de mayor a menor grado, el interés en trabajar en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Málaga, Granada y Cádiz.

Por parte de los jóvenes españoles, existe también una gran disposición a cambiar de lugar de residencia por motivos laborales, un 89,07% lo haría.

 

8 películas que todo emprendedor debería ver

Ser emprendedor no es tarea fácil. Día a día te puedes encontrar con un montón de obstáculos. Cuando sientas que te abrumas demasiado siempre es bueno tomar un descanso y buscar más motivaciones e inspiración. A continuación te traemos 8 películas que si ya eres emprendedor te servirán de motivación para seguir hacia delante y que sí aún no te has decidido te ayudarán a dar ese empujón final. ¡Preparados, listos, acción!

  1. En busca de la felicidad (2006). Basada en la historia real de Chris Gardener y protagonizada por Will Smith y su hijo Jaden Smith es una de las películas más alentadoras para los emprendedores. Los contratiempos que tendrán que afrontar padre e hijo para conseguir lo que quieren, la pasión y el sacrificio que muestran en la cinta es algo que los emprendedores han de estar dispuestos a dar para sacar adelante sus negocios.
  2. La red Social (2010). Muestra la historia de Mark Zuckemberg y su paso de estudiante de Harvard a fundador de la red social más potente y popular del mundo, “Facebook”. Esta película ofrece a los espectadores una síntesis sobre cómo hacer que una Start up tenga éxito siendo flexible y adaptándose a las necesidades y demandas de la sociedad.
  3. Jobs (2013). Steve Jobs empresario descrito como el magnate de los negocios del sector informático y de la industria del entretenimiento estadunidense es considerado como uno de los gurús del emprendimiento. Es por ello que no podía faltar su película biográfica en esta lista. Jobs, protagonizada por Aston Kutcher, subraya la importancia de la dedicación a tiempo completo en nuestras ideas de negocio para que estas sean exitosas.
  4. El lobo de Wall Street (2013). Comedia protagonizada por Leonardo DiCaprio que narra la historia de un agente de bolsa con un espíritu de liderazgo nato. Este agente de bolsa encontrará que una de las claves del éxito para triunfar es además de saber liderar, contar con un equipo adecuado y talentoso.
  5. Forrest Gump (1994). La perserverancia es otro de los adjetivos que todo emprendedor debe poseer. Una historia de esfuerzo y sacrificio da vida al fundador de la Bubba Gump Shrim Company, quien tendrá que adaptarse a todos los contratiempos de su intensa vida y afrontar los obstáculos que se le crucen en el camino. Tras su éxito como emprendedor, Gump terminará con acciones de Apple en su poder que le harán ser un empresario millonario.
  6. Startup.com (2016). Se trata de un documental que explica el levantamiento y la caída de la prometedora Startup GoveWorks. Este documental sirve para ver problemas reales con los que los emprendedores se pueden topar, como disputas internas entre socios y el crecimiento desmedido de la empresa.
  7. El padrino (1972). Sí, ya sabemos que se trata de la narración de Al Pacino, uno de los líderes de la mayor red de crimen organizado, pero si vemos el trasfondo de esta obra maestra de Francis Gord Coppola, nos daremos cuenta de cómo de un negocio familiar se puede transformar en uno de los más poderosos e influentes del país. El padrino personifica a la perfección qué se necesita para llegar a la cima y, una vez allí, mantenerse.
  8. Guerras de cerveza (2009). Porque entrar en un mercado ya establecido parece de locos hoy en día… este documental nos muestra que también es posible. A través de la historia de un grupo de amigos que tratan de superar a todas las grandes cervecerías del mundo lanzando su propia fábrica de cerveza, nos dan ánimos para retarnos a nosotros mismos entrando en mercados ya establecidos. Sí aprendemos a mejorar la competencia y darle un mejor servicio a los clientes, podemos conseguir mucho más éxito del que pensamos.

Y tú, ¿Con que historia de emprendimiento te quedas? ¿Consideras que nos hemos dejado alguna importante?

Tipologías sociedades mercantiles en España

Uno de los signos de recuperación económica más positivo y representativo en un país es el incremento del número de creación de empresas. En este sentido, en España, “desde el 2008 se ha registrado una evolución seguida por el tejido empresarial, llegando a un total de empresas de 3.236.582 en enero del 2016” según el Informe ‘La Creación de empresas en España y su impacto en el Empleo’ del Consejo Económico y Social de España (CES). Pero, ¿Cuál es la tipología de empresa que más te conviene si vas a emprender? ¿Qué tipologías de sociedades mercantiles existen actualmente en nuestro país?

Actualmente, existen 19 formas distintas de negocio en España:

  1. Empresarios Individuales: Conocidos popularmente como “Autónomos”, su configuración precisa únicamente de un socio. Los empresarios individuales o autónomos se caracterizan por hacerse responsables de su organización con todos sus bienes.
  2. Emprendedores de responsabilidad limitada: Requieren de un único socio y no precisa de un mínimo legal de capital para configurarse y la responsabilidad de los socios es limitada.
  3. Comunidad de bienes: Para su creación es necesario contar con un mínimo de dos socios, aunque no exigen un capital determinado legal para poner en funcionamiento la empresa. En relación a la responsabilidad social, el socio se distingue por responsabilizarse con todos sus bienes.
  4. Sociedad Civil: En este caso se precisa también de un mínimo de dos socios y, a su vez, tampoco requiere un capital base para funcionar. Esta tipología de empresa también se caracteriza porque el socio se responsabiliza con todos sus bienes. Una de las diferencias que más ayuda a distinguir la Comunidad de bienes y la sociedad civil es que para el nacimiento de la Sociedad civil, es necesaria la voluntad de dos o más personas para unirse. En cambio, para el nacimiento de la Comunidad de Bienes, el nacimiento es automático en el momento que la propiedad de una cosa o derecho pertenece a varias personas, con independencia de su voluntad de unirse; aunque siempre es recomendable firmar un contrato que regule el régimen de la comunidad.
  5. Sociedad Colectiva: DE nuevo se trata de un tipo de empresa que necesita un mínimo de dos socios para ponerse en funcionamiento. Tampoco exige un mínimo legal de capital para su configuración y el socio se caracteriza por tener responsabilidad con todos sus bienes.
  6. Sociedad de Responsabilidad Limitada: Este tipo de organizaciones empresariales requieren un mínimo de un socio y un capital de 3.000 euros para funcionar. En cuanto a la responsabilidad legal de los socios, esta se limita al capital aportado a dicha sociedad.
  7. Sociedad Limitada de Formación Sucesiva: Para poner en funcionamiento este tipo de sociedad se precisa de un socio, sin necesidad de un mínimo legal de capital. En relación a la responsabilidad de los socios, esta se limita también al capital que estos hayan aportado a la empresa.
  8. Sociedad Limitada Nueva Empresa: Los socios que necesita esta tipología de empresa oscilan entre uno y cinco, a su vez, su capital debe estar entre los 3.000 y 120.000 euros. Cada uno de los socios limita su responsabilidad al capital aportado a la Sociedad.
  9. Sociedad Anónima: Surgen a partir de un único socio, que necesita de un mínimo de 60.000 euros de capital y su responsabilidad se limita al capital que ha aportado a la organización.
  10. Sociedad Comanditaria por acciones: Se generan a partir de los socios, los cuales han de aportar un mínimo de 60.000 euros, además de responsabilizarse con todos sus bienes.
  11. Sociedad de Responsabilidad Limitada Laboral: Para iniciar la actividad con este tipo de empresa se necesitan un mínimo de dos socios que deben aportar 3.000 euros y mantener una responsabilidad limitada al capital otorgado.
  12. Sociedad Anónima Laboral: Se trata de una organización que surgen con un mínimo de dos socios que aportan 60.000 euros como mínimo, respectivamente. La responsabilidad de estos se limita al capital aportado a la empresa.
  13. Sociedad Cooperativa: En el caso de las sociedades corporativas de primer grado se necesitan un mínimo de tres cooperativistas. En las de segundo grado, dos. El capital que los socios han de aportar lo marcan los estatutos de la empresa y su responsabilidad se limita a la aportación de capital que realizan a la cooperativa.
  14. Sociedad Cooperativa de trabajo asociado: Necesitan un mínimo de tres socios cuyo capital a aportar queda limitado en los estatutos. La responsabilidad de los socios quedará limitada en función al capital que estos decidan abonar a la sociedad.
  15. Sociedades profesionales: Requieren de un socio para ponerse en marcha, cuyo capital a aportar varía en función de la forma social que adopte la organización. La responsabilidad en estos casos queda limitada al capital aportado en la sociedad.
  16. Sociedad Agraria de Transformación: Necesita un mínimo de tres socios que no cuentan con un mínimo legal de capital a aportar. Cada socio se responsabiliza con todos sus bienes.
  17. Sociedad de Garantía Recíproca: Necesita un mínimo de 150 socios participantes para hacerse posible este tipo de sociedad. Los socios tendrán que aportar un mínimo de 10 millones de euros y la responsabilidad de los mismos se limita al capital aportado.
  18. Entidades de Capital de Riesgo: Surgen a partir de tres miembros en el Consejo de Administración, cuyo capital a aportar se situa de entre los 1,2 millones de euros en el caso de las sociedades de capital riesgo, al 1, 65 millones de eeuros en los fondos de capital riesgo.
  19. Agrupación de interés económico: Exigen un mínimo de dos socios, cuyo capital a aportar no está concretamente definido. En estos casos, los socios se responsabilizan de la empresa con todos sus bienes.

Fuente: Consejo Económico y Social de España (CES)

Uno de los momentos de la verdad a la hora de arrancar un proyecto es la presentación del mismo ante a los inversores. Pero los inversores no sólo analizan sus características, sino también quiénes son los encargados de llevarlo a cabo.

En este octavo post de la serie de consejos que Patricio Hunt da a los emprendedores vamos a describir, desde nuestra experiencia, qué aspectos valoran los inversores en un equipo emprendedor.

Podemos considerar que en el perfil perfecto de un emprendedor que convenza a los inversores se mezclan los siguientes rasgos:

Generosidad y honestidad

Para levantar una empresa es imprescindible rodearse de buena gente. Y atraer este tipo de recursos suele ser caro. Como al principio suele haber pocos recursos, el emprendedor debe atraerlos con la promesa de recompensas posteriores. Es decir, compartiendo con ellos acciones de la compañía. Esto requiere un ejercicio muy importante de inteligencia analítico-emocional: al repartir, conviene que el emprendedor conserve una parte suficiente para preservar la motivación, teniendo en cuenta, además, que esa parte se va a ir diluyendo con las siguientes entradas de capital en la empresa.

Los inversores no quieren emprendedores egoístas. Egoísmo suele ser sinónimo de conflictividad. Y la conflictividad, además de afectar a las relaciones de trabajo, distrae al emprendedor de su tarea principal, que es hacer que el pastel a repartir sea más grande para todos, de forma que todos tengan un pequeño trozo, pero valioso.

El chip de la austeridad

Por supuesto, egoísta no es sinónimo de austero. De hecho, este es otro de los rasgos que más buscan los inversores en el emprendedor. En España, e incluso en Europa, el capital disponible para lanzar startups es limitado. Y para poder alcanzar el mismo nivel de éxito equiparable al de los emprendedores norteamericanos, los de aquí tienen que ser más capaces de hacer más con menos (“resourceful”). El inversor debe ver que el emprendedor no se ahogará en un vaso de agua ni gastará demasiados recursos en la etapa de lanzamiento de la empresa. 

Análisis y decisión

La inteligencia analítica es el siguiente rasgo que un emprendedor debe tener. Y una inteligencia analítica que se transforme rápidamente en decisión. En un entorno tecnológico tan competitivo como el actual, se van presentando desafíos que es necesario evaluar rápidamente para pasar cuanto antes a la acción. Para un inversor, la inteligencia analítica es capacidad de interpretar rápidamente las señales que llegan. Pero no esto no surge por ciencia infusa: el emprendedor debe conocer metodologías de investigación de mercados sofisticadas, que van más allá de las encuestas tradicionales y los focus groups que enseñan en muchas escuelas de negocio. Así, la inteligencia analítica tendrá una ejecución correcta.

¿Qué es un emprendedor?

Definición emprendedor

Dentro de lo complejo que es la creación y el lanzamiento de una startup, podemos distinguir siete etapas que suelen repetirse en todos los casos. Estas fases son:

  • Identificación del problema
  • Desarrollo de un plan para aprovechar la oportunidad de negocio
  • Reunión de los primeros recursos (socios, capital, proveedores, clientes.
  • Lanzamiento y prueba.
  • Búsqueda de un modelo de negocio viable.
  • Expansión
  • Consolidación o venta de la empresa a un competidor establecido.

Lo lógico es que surjan dificultades en cualquiera de las fases. Entonces, ¿cuándo puede decir alguien que es realmente un emprendedor? ¿Solo eres emprendedor si completas con éxito todo el proceso? Para responder a esta duda, tratemos de definir con exactitud qué es un “emprendedor”.

Los emprendedores son personas que ayudan a equilibrar un mercado cuando consiguen predecir las preferencias de los consumidores. Son, también, contratistas que actúan como intermediario entre el capital y el trabajo.

Pero la definición que más se acerca a la que todos entendemos hoy por emprendedor es la de Joseph Schumpeter, economista de origen austríaco, que definió a los emprendedores como innovadores que implementan cambios empresariales en los mercados. Estos cambios pueden ser de 5 tipos diferentes:

  • la introducción de un nuevo (o mejor) producto
  • la introducción de un nuevo método de producción
  • la apertura de un nuevo mercado
  • la explotación de una nueva fuente de suministro
  • la re-ingeniería/organización de los procesos de gestión empresarial.

Somos emprendedores cuando tomamos la decisión de dejar de cobrar un salario fijo y tomamos un riesgo para convertirnos en agentes del cambio empresarial, intentando introducir nuevos o mejores productos, cambiando procesos productivos, abriendo nuevos mercados y/o explotando nuevas fuentes de suministro.

Por tanto, aquel que necesita contar con todo el capital para dedicarse al 100% a un nuevo proyecto no es un verdadero emprendedor.

Coaching emprendedores

Decía Alejandro Suárez en una reciente ponencia sobre los cambios tecnológicos y humanos que en los próximos años no va a ser necesario ser emprendedor al cien por cien, pero sí vivir de un modo más emprendedor. Este razonamiento es uno de los argumentos que utilizó Manuela Souto en una reciente charla en TED La Rioja. Según ella, todos podemos aspirar a ser emprendedores. O, al menos, merece la pena que lo intentemos.

Manuela Souto es experta en formación y coaching para ejecutivos, y presentó en TED La Rioja su proyecto VETIA. Las siglas corresponden a las condiciones que, según ella, corresponden al proceso de emprender:

Visión. Para tener una visión, asegura Souto, hay que imaginar. Vernos y sentirnos a nosotros mismos en una situación futura. No pasa nada por soñar, ya que tomando en serio nuestra imaginación nos descubriremos a nosotros mismos y sabremos discernir los objetivos de la pura fantasía.

Emoción. Todos creamos ideas. Unas, asequibles. Otras, aparentemente irrealizables. Pero en el emprendimiento es imprescincible entrar en un estado emocional que te fuerce a aprender, a formarte, para afrontar esas ideas que, en principio, ves irrealizables. “La vida no es lo que ocurre, sino cómo lo afrontas”, dice Souto.

Tripulación. No importa lo disparatada que parezca tu idea. Siempre va a haber alguien a quien le guste y que se implique. La obligación de un emprendedor es, según Souto, buscar y encontrar a esas personas. Hay que ser más cazatalentos para tu empresa y menos víctima de las opiniones agoreras sobre tu proyecto.

Ilusión. Manuela Souto cita a Julián Marías: “La ilusión es la forma suprema del interés”. Curiosidad e interés, según Souto, desembocan en ilusión. El emprendedor ve un tiempo valioso donde los demás ven ratos muertos.

Acción. Souto advierte de que cuando parece que un proyecto va a echar a rodar, lo más normal es que el emprendedor se bloquee, ya sea por redefiniciones técnicas o por miedos. Manuela Souto da pautas:

  • Evita cambios radicales. Los pensamientos ‘todo o nada’ desembocan en nada. La acción es la suma de pequeños incrementos. No se avanza con pasos de gigante, sino con pequeños pasos rectificables.
  • No te saltes las fases. No te pelees con problemas que vislumbras en fases posteriores a la que aún no has finalizado.
  • Si algo no funciona, cambia. Parece una obviedad, pero Souto asegura que la falta de flexibilidad es la causa del bloqueo en las fases de acción de muchas empresas.

Muchas veces se habla de que existen ciertas personas con el llamado ‘gen emprendedor’, ya sea por herencia o por motivación propia. También hay quien cree que la genética no pinta nada en todo esto. De hecho, ya hay algún estudio que pretende demostrar que los hijos de emprendedores no tienen por qué tener más posibilidades de llevar a cabo sus propios proyectos.

En cualquier caso, lo que parece evidente es que sí existe una especie de ‘chip’ emprendedor, una serie de actitudes y aptitudes que hacen que una persona sea más apta que otra a la hora de crear, desarrollar y mantener un proyecto.

Éstos son algunos de los ingredientes del ‘chip emprendedor’:

1.- Actitud. ¿Nunca te ha gustado demasiado trabajar para otras personas? ¿Siempre has pensado que sería mejor hacerlo para ti mismo y tus clientes? ¿Has llevado a cabo alguna vez un proyecto -aunque haya sido sin ánimo de lucro-? Entonces tienes actitud.

2.- Inteligencia. Evidentemente, todo emprendedor tiene que tener grandes dosis de inteligencia. La inteligencia no implica obligatoriamente un alto grado de formación, aunque siempre es aconsejable.

3.- Creatividad. A veces no basta sólo con hacer las cosas, sino también con hacerlas de forma diferente. Una persona creativa es aquella a la que se le ocurren cosas nuevas o formas de mejorar las que ya hay.

4.- Liderazgo. Si vas a estar al frente de un proyecto, tienes que tener liderazgo. Esto no consiste sólo en mandar, sino también en no tener miedo a la responsabilidad y a tomar decisiones. También tendrás que ser capaz de motivar y mantener cohesionado a tu equipo.

5.- Visión global. Por lo general, un buen emprendedor siempre sabe de muchas cosas. No es necesario que seas experto en todo, ya que, además, es necesario saber delegar, pero una visión global de casi todos los ámbitos te ayudará a la hora de afrontar tu proyecto.

6.- Autoestima. Si tú no crees en ti mismo, nadie lo hará. Para salir adelante, tienes que estar seguro de que vales lo suficiente.

7.- Resistencia y perseverancia. Emprender es un camino largo y duro. A veces, demasiado largo y demasiado duro. No gastes todas tus energías al principio; dosifícalas para estar siempre en plena forma.

8.- Convicción. ¿Tu proyecto es válido? ¿Estás seguro? ¿No tienes dudas? En ese caso, adelante.

9.- Capacidad de reacción. No nos engañemos: las cosas no siempre salen bien. Pero tras una pequeña derrota no hay que abandonar, sino saber reponerse y girar el volante hasta que todo se enderece de nuevo.

10.- Pasión. ¿No te ha pasado alguna vez que un amigo te ha hablado de su proyecto con tantísima pasión que has confiado en él sólo por el brillo de sus ojos? Ese brillo también deberá salir de los tuyos.

¿Te sientes identificado con alguna de estas actitudes? Si la respuesta es que sí, quizá podamos hablar 😉